[Imagen] NFT: ¿burbuja o activo valioso?

Publicado el Abr. 9, 2021, 11:47 a.m.

NFT: ¿burbuja o activo valioso?

El NFT es un activo único en el mundo digital que puede ser comprado y vendido como cualquier otro tipo de propiedad, pero no tiene forma física. Recientemente ha ganado notoriedad por ventas millonarias que van desde tuits hasta obras de arte.

El primer tuit de la historia ha sido vendido por 2,9 millones de dólares. Y ese hecho entraña varias lecturas de cómo la tecnología transforma de forma acelerada el mundo que nos rodea, incluidas nuestras percepciones sobre lo que tiene valor.

A lo largo de la historia las civilizaciones humanas han conferido valor a los objetos. De hecho, el oro hoy se cotiza como uno de los metales preciosos más caros, y se emplea para respaldar las monedas por una cuestión puramente cultural.

Lo curioso del caso del tuit de Jack Dorsey, el fundador de Twitter, es que ese ítem digital fue convertido a un token no fungible, cuya sigla en inglés es NFT, una nueva forma de propiedad en bits y bytes ligada a las criptomonedas y el blockchain.

Como explica la BBC, en economía, un activo fungible es algo con unidades que se pueden intercambiar fácilmente, como dinero.

Con dinero, uno puede intercambiar un billete de diez pesos por dos de cinco y tendrá el mismo valor. Sin embargo, si algo no es fungible, eso significa que tiene unas propiedades únicas, por lo que no puede ser intercambiado.

Una casa, una obra de arte como La Monalisa, son objetos únicos. También lo es el tuit de Jack Dorsey, solo que en este último caso, a diferencia de los primeros, no es tangible.

El NFT es un activo único en el mundo digital que puede ser comprado y vendido como cualquier otro tipo de propiedad, pero no tiene forma física.

Estos tokens digitales pueden ser entendidos como certificados de propiedad de activos virtuales o físicos.

La mayoría de estos tokens se basan en los estándares de la red Ethereum y de su cadena de bloques.

Eso ha permitido que sea fácil operar con ellos a la hora de comprarlos y venderlos, y que servicios como MetaMask o MyEtherWallet —monederos que permiten interactuar con Ethereum— sean referentes en este tipo de transacciones.

Además de ello, los NFT no son interoperables, son indivisibles (es imposible dividirlos en partes más pequeñas), son indestructibles (los datos están almacenados en la cadena de bloques a través de un contrato inteligente), su propiedad es absoluta y verificable, porque toda esa información se almacena en la cadena de bloques.

¿Valor inflado?

Los archivos digitales pueden ser duplicados una y otra vez. Pero si se usa un NFT, un objeto binario puede ser convertido en un token para crear un certificado digital de propiedad que puede ser comprado y vendido.

Como con las criptomonedas, existe un registro de quién posee lo que está almacenado en un libro de contabilidad compartido, el blockchain.

Los registros no pueden ser falsificados porque el libro en cuestión es mantenido por miles de computadoras alrededor del mundo.

Sin embargo, nada impide que las personas copien el arte digital. En el caso del mundo de los NFT, recientemente se vendió por 69 millones de dólares una obra del artista Mike Winkelmann, conocido como Beeple.

La obra ha sido reproducida miles de veces, porque es un archivo digital, pero el comprador del NFT posee un token que prueba que él es el propietario de la obra «original». Este hecho es comparado con comprar una copia firmada.

En teoría, cualquiera puede vender su trabajo como un NFT. Pero el interés por este tipo de intercambio ha crecido a raíz de noticias sobre ventas multimillonarias.

El 19 de febrero pasado, un archivo Gif de Nyan Cat, el famoso meme de 2011 de un gato con cuerpo de galleta volando, se vendió por más de 500 000 dólares.

Pocas semanas después, la cantante canadiense Grimes vendió una colección de obras digitales por más de seis millones de dólares.

Daños colaterales

Hay varias preocupaciones en torno a este tema. Por un lado, hay voces que creen que estamos ante una burbuja, como la de los «punto com» que sacudió la bolsa de valores hace unas décadas. Al final se trata de un mercado de coleccionismo donde el valor de lo que se compra cambia constantemente… y lo que se compra solo es accesible a través de la tecnología, no es algo que se guarde en una caja fuerte.

Además, está la cuestión ambiental. La creación de criptomonedas depende de operaciones computacionales a partir de la «minería», la cual es realizada por miles de equipos alrededor del mundo. Estos equipos no solo consumen energía en grandes cantidades, sino que generan calor.

El valor creciente de las criptomonedas demanda más recursos para una minería más intensa, lo cual conlleva un mayor gasto de energía. Irán, por ejemplo, fue noticia recientemente por reiterados apagones que muchas fuentes vincularon con grandes granjas de minería de Bitcoin.

Con los NFT, basados en Ethereum, sucede algo similar en cuanto a consumo de energía. E incluso dejando de lado el hecho de que las NFT están acelerando activamente nuestra ya sólida carrera para romper barreras hacia la catástrofe climática, también carecen total y absolutamente de sentido. «¿Qué se compra en realidad realmente? Esto no es como comparar una pintura al óleo original con una impresión, donde las copias son claramente diferentes al original. Su obra de arte “tokenizada” es exactamente la misma que todas las copias que se hayan hecho de ella y todas las copias que aún no se hayan realizado. No tienes una versión única que solo tú puedas disfrutar», razona al respecto un artículo en Mashable.

A favor de este fenómeno se muestran inversores y personas con dinero, quienes creen que en la era digital las nuevas generaciones entienden que los activos ya no son únicamente aquellos tangibles. Es, a todas luces, un cambio cultural que nos lleva del oro a lo binario.

(Tomado de http://www.juventudrebelde.cu/suplementos/informatica/2021-04-07/nft-burbuja-o-activo-valioso)

[Imagen] La ciencia y sus instituciones contribuyen a la soberanía tecnológica del país

Publicado el Abr. 8, 2021, 1:19 p.m.

La ciencia y sus instituciones contribuyen a la soberanía tecnológica del país

Hace más de 45 años Cuba trabaja en el desarrollo de equipos y tecnologías médicas.

Las instituciones científicas cubanas trabajan intensamente para lograr la soberanía tecnológica, tanto en la producción de ventiladores pulmonares, en la creación de sistemas diagnósticos basados en la tecnología SUMA y en los componentes necesarios para la realización de las pruebas de PCR, explicó el doctor Eduardo Martínez Díaz, presidente de BioCubaFarma, en conferencia de prensa en la sede de la empresa de Tecnología Médica Digital, Combiomed.

Arlem Lesmes Fernández Singler, director general de esa entidad, precisó que se trabaja, junto a un grupo de expertos, en un ventilador artificial de alta expectación, aún en fase de prototipo, que se debe introducir en el segundo semestre de este año, tras pasar las pruebas de la agencia regulatoria. También el doctor Mitchell Valdés Sosa, director del Centro de Neurociencias de Cuba, destacó la participación de esa institución en la lucha contra la pandemia, desarrollando equipos para la ventilación pulmonar, medios de protección y diagnóstico del virus.

Derrotar la pandemia es también no detener los planes del país, por lo que se continua en el desarrollo de un equipo para el diagnóstico temprano de las pérdidas auditivas y la detección de problemas visuales en niños, aseguró Valdés Sosa.

En el caso del Centro de Inmunoensayo, la doctora Rebeca Sonia González Fernández, especialista en Investigaciones, señaló que, para la COVID-19, la institución ha dotado al país de los diagnosticadores, y apoya en el desarrollo de los ventiladores.

José Luis Fernández Yero, asesor del Presidente de BioCubaFarma, especialista y director fundador de ese centro, destacó que hace más de 45 años Cuba trabaja en el desarrollo de equipos y tecnologías médicas, lo que ha permitido soberanía en muchos aspectos, incluyendo el diagnóstico de la COVID-19, desde la toma de la muestra hasta la obtención del resultado, la producción de los hisopos, en la solución que se utiliza para transportarla al laboratorio, y en los reactivos, comentó.

A finales de abril, Cuba debe tener listo su PCR en tiempo real, y se labora para producir, en Combiomed, todos los accesorios plásticos necesarios, afirmó, y añadió que «los laboratorios de Biología Molecular montados no se quedarán sin uso después de la COVID-19, pues serán dotados de los insumos necesarios para las pruebas que se necesiten», expresó Fernández Yero.La Habana y Moscú mantienen especial atención a la colaboración en la industria ferroviaria, la energética, el transporte y las comunicaciones, entre los principales renglones, temas que se discuten periódicamente en los 14 grupos de trabajo que funcionan en el marco de la Comisión Mixta Intergubernamental.

(Tomado de http://www.granma.cu/cuba-covid-19/2021-04-01/la-ciencia-y-sus-instituciones-contribuyen-a-la-soberania-tecnologica-del-pais-01-04-2021-01-04-46)

[Imagen] Internet del Comportamiento: ¿invasión a la privacidad?

Publicado el Abr. 8, 2021, 1:16 p.m.

Internet del Comportamiento: ¿invasión a la privacidad?

Según la consultora Gartner, Internet del Comportamiento (IOB por su sigla en inglés) es algo que cada vez estará más presente y con lo que se tendrá que lidiar de manera creciente como sociedad. Uno de sus inconvenientes es la  invasión a la privacidad, que se lleva a cabo de manera más o menos oculta.

Muchas de las grandes empresas saben sobre nosotros y nuestros intereses bastante más de lo que imaginamos: lo que opinamos, cómo actuamos, qué compramos, dónde vivimos, nuestro estado de ánimo y otros muchos aspectos. Según la consultora Gartner, Internet del Comportamiento (IOB por su sigla en inglés) es algo que cada vez estará más presente y con lo que se tendrá que lidiar de manera creciente como sociedad. Uno de sus inconvenientes es la  invasión a la privacidad, que se lleva a cabo de manera más o menos oculta. Se estima que las actividades del 40 % de la población mundial, tres billones de personas, se rastrean digitalmente para influir en su comportamiento.

Se especula que IOB desafiará «lo que significa ser humano en el mundo digital», se está en una etapa de transición, que va de la adopción de la tecnología a ser poseídos por ella. La IOB combina tecnologías ya existentes enfocadas directamente en el individuo, big data, reconocimiento facial, rastreo de la ubicación, información financiera, de indicadores de salud, y otros. Esos datos se correlacionan con otros eventos como compras, nivel de vida, desempeño profesional y roles familiares.

Las posibilidades de Internet de las Cosas (IOT por su sigla en inglés), para recopilar información, son enormes. Según estima la empresa Contentstack, IOT incluía, a mediados de 2019, 27 000 millones de dispositivos, y en el año 2020, se llegaría a más de 75 000 millones. Se considera que IOT es la parte inferior de una pirámide que reúne las «aguas de varios ríos» en un gran lago de datos que, una vez procesados, se transforman en conocimiento.

Por ejemplo, una aplicación de salud en un smartphone digitaliza los datos de la dieta, los patrones de sueño, la frecuencia cardíaca o los niveles de azúcar en la sangre de un usuario. Con esos datos, la aplicación alerta sobre valores fuera de rango, y sugiere, a través del facultativo, qué acciones se deben acometer. Pero esa misma información podría ser usada por un tercero para ofrecer otros servicios.

(Tomado de http://www.granma.cu/ctrl-f/2020-12-08/internet-del-comportamiento-invasion-a-la-privacidad-08-12-2020-21-12-45)

[Imagen] Encadenamientos productivos: un engranaje necesario en la informatización de la sociedad

Publicado el Sept. 2, 2020, 5:48 p.m. | 1

Encadenamientos productivos: un engranaje necesario en la informatización de la sociedad

La realidad que ha impuesto la COVID-19 en casi todos los escenarios de la vida social, política o económica, nos ha conducido a desplazar ciertas rutinas y asumir otras nuevas. En este contexto, no han sido pocas las actividades laborales que han tenido que transformar su campo de acción y encontrar vías alternativas y mecanismos no tradicionales para garantizar la operatividad de ciertas labores.

Más que nunca, se ha puesto de relieve la necesidad de acelerar los procesos de transformación digital. Quizá, por ello, el sector de las telecomunicaciones ha sido una de las áreas que en medio de la pandemia no ha parado de gestionar e impulsar la política de informatización de la sociedad.

Como parte de esa estrategia, fueron publicadas recientemente seis normativas –de carácter multisectorial– relacionadas con la Empresa Estatal de Aplicaciones y Servicios Informáticos (EASI) y el nuevo modelo de gestión que implementarán paulatinamente, con el propósito de incentivar los encadenamientos productivos y la actividad de investigación-desarrollo e innovación, entre otros aspectos.

«Estas resoluciones salen un año después de la puesta en vigor de un grupo de instrumentos jurídicos, que definen qué es la informatización de la sociedad, regulan los aspectos de la ciberseguridad, y también otorga un espacio de atención para la industria del software y de aplicaciones informáticas.

«En tal sentido, el Decreto Ley 370 fue la antesala a la conceptualización de este marco legal, que ha permitido cambiar los modos de hacer preestablecidos, y dotar de mayor facultades a las empresas asociadas al ramo, para que realmente puedan aportar a la sustitución efectiva de importaciones, así como al incremento de la productividad y mejora en la calidad de los procesos», comentó a Granma Luis Guillermo Fernández Pérez, director general de la empresa de aplicaciones informáticas Desoft, una de las 22 entidades que se han visto beneficiadas con las recientes normativas.

La industria del software tiene que revitalizarse, y un paso importante en ese propósito son estas resoluciones que, entre otras facilidades, ofrecen la oportunidad de promover nuevos modelos de negocios a partir del uso de las tecnologías de avanzada, dígase Inteligencia Artificial, Big Data y Computación en la Nube, y la contratación de especialistas y estudiantes, fortaleciendo así la relación universidad–empresa, sostuvo.

Asimismo, dijo, se establece ahora un modelo diferenciado de gestión financiera, empleo y salario, que permite reordenar la fuerza de trabajo, bajo un esquema uniforme de categorización profesional, y brinda, además, mayor autonomía a la empresa en la distribución de utilidades, como el salario.

Por otra parte, todavía queda pendiente cómo vamos a introducir en este escenario de creación y desarrollo al sector no estatal, indicó el directivo.

La empresa estatal siempre será la columna vertebral dentro del proceso de informatización, pero deben abrirse los espacios y, para ello, resulta necesario un cambio de mentalidad y de enfoque de negocio, basado en el software como servicio, agregó.

«La industria tiene que incluir a todos los actores, y hay un sector privado, cuentapropista, al que se le dio una serie de posibilidades y licencias para trabajar como programador de cómputo, pero cuyo trabajo –que no deja de ser interesante o meritorio– se desvincula de los que hacen las easi, pues falta esa sinergia, que permita encauzar las necesidades de ambos y dirigirlas a un mismo propósito: la informatización de la sociedad», añadió.

El proceso de crear y desarrollar herramientas y aplicaciones informáticas, indicó Fernández Pérez, no puede verse como un ciclo cerrado, en el que no pueden intervenir otros actores. Es una práctica cada vez más en desuso, pues la experiencia ha demostrado lo necesario de potenciar el encadenamiento productivo, de cara no solo a reducción de costos, capitalización tecnológica, sino, además, en el resultado del producto final que se le entrega al cliente, añadió.

«La informatización de nuestra sociedad demanda ese encadenamiento, en el cada cual ocupa un espacio, ya sea como gestor de la cadena o como aprovisionador de algún tipo de servicio o tecnología», puntualizó el Director General de Desoft.

DESOFT Y SU INCURSIÓN EN EL COMERCIO ELECTRÓNICO

A la par de la reorganización interna, categorización profesional y preparación que implica implementar las recientes normativas, Desoft ha continuado desplegando soluciones tecnológicas. Uno de sus más recientes proyectos es la creación de una nueva plataforma para el comercio electrónico en Cuba.

Ante la solicitud de la dirección de cadena de Tiendas Caribe, se diseñó una tienda virtual en la provincia de Camagüey, que se encuentra actualmente en fase de prueba, y dentro de sus funcionalidades incluye la reserva de la compra en el carrito y mecanismos de seguridad para evitar la intrusión de los llamados bots (programa informático que efectúa automáticamente tareas repetitivas a través de internet), que sobrecargan innecesariamente la plataforma, informó Fernández Pérez.

Para ello, precisó, trabajamos sobre un módulo prediseñado que tiene como base el ERP Odoo, un sistema de código abierto desarrollado sobre la base de una tecnología probada internacionalmente, con más de 3,6 millones de usuarios en el mundo y que, en el caso nuestro, fuimos adecuando a nuestras propias necesidades y requerimientos del servicio.

«Asimismo, la tienda brinda al cliente la posibilidad de ejecutar su pago online a través de las dos aplicaciones que hoy existen en el país para estas funciones: EnZona y Transfermóvil», concluyó.

Fuente: Granma

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