Publicado el 15 de January de 2017

¿Quién está personalizando, ZTE?

Android 6.0.1 Marshmallow no corre sólo en el Axon 7, sino que como el resto de terminales del fabricante viene vestido de Mi Favor UI en su versión 4.0. La capa del fabricante, es bastante invasiva a nivel estético y esto no cambia en la versión internacional, si bien en este caso ya existe en la Google Play Store preinstalada así como las apps propias (que no son pocas).

Aquí las cosas se hacen según ZTE, con alguna salvedad en cuanto al ajuste al  gusto del usuario. La prioridad es la salvaguarda de la privacidad y del consumo, habiendo por defecto activadas medidas bastante restrictivas en cuanto a la muestra de contenido en pantalla de bloqueo o el consumo en segundo plano.

Así, por defecto se cerrarán apps que excedan lo permitido en cuanto a actividad en segundo plano, avisando cuando esto ocurra si no se desactivan las advertencias.

 Apps como Instagram, Spotify o Snapchat son carne de este cierre automático, pudiendo desactivarlo desde esa advertencia para cada una de las apps.

Sí es cierto que esto puede ayudar a ahorrar en batería, aunque en el caso de algunas apps que se desee tener en funcionamiento continuo (como las de reproducción de música) puede que influya en el hecho de que el widget de reproducción aparezca o no de manera aleatoria (puede ser un fallo de la app, no pasa con el de Pocketcast).

En cuanto a la apariencia, Mi Favor no tiene cajón de apps funcionando como MIUI o iOS. El aspecto de los iconos queda maquillado por uno de los temas que hay preinstalados, pudiendo cambiar éste así como el estilo (sombreado, brillo, etc.). También puede cambiarse  el tipo de transición, ordenar los iconos con espacios entre ellos o cambiar lo que aparece en la cortinilla de accesos directos.

Las notificaciones en pantalla de bloqueo se muestran ocultas en un icono de una campana en la parte superior izquierda de la misma, no en la cortinilla como suele verse. Lo que se echa en falta aquí es que haya desplegables de dispositivos y redes en los toggles de wifi o bluetooth, de modo que habrá de irse a la sección de ajustes específica cada vez.

Los por cierto, se muestran en una selección de los más habituales (según ZTE) para que el usuario tenga un acceso más rápido, y al deslizar a la izquierda aparece el menú completo.

La capa tiene algunas particularidades como Mi-Pop, un botón virtual que muestra accesos rápidos al deslizar corto hacia la izquierda (que puede ser útil para el manejo a una mano del terminal), o los gestos; por ejemplo, deslizar tres dedos para captura de pantalla.

En cuanto a la gestión de la batería también es bastante completa ofreciendo de manera bastante bien explicada opciones para que pueda haber un ahorro de consumo. Eso sí, habrá apps no sólo propias (también de terceros, como las de Google) que no permite eliminar.

Las cámaras: ZTE propone y el usuario, por suerte, dispone

A algunos salen chiribitas en los ojos cuando vemos esas interfaces de ajustes manuales que permiten configurar el disparo que se desea y no el que determina el software por defecto.

Cada vez son más habituales y distintas en disposición, desde aquellas curvas de Nokia Camera hasta los deslizables más habituales como en este caso. Pero, ¿qué tal es la experiencia con el ZTE Axon 7 y todos los añadidos de su cámara?

En cuanto a los componentes tenemos un sensor Samsung de 20 megapíxeles para la cámara trasera con una apertura máxima f/1,8 y estabilizador óptico de imagen, algo que es un requisito casi indispensable para un tope de gama.

Por su parte, en la cámara frontal monta un sensor de 8 megapíxeles, sin estabilizador óptico ni flash aquí, pero con mucha dedicación de software a que el usuario obtenga la mejor autofoto o selfie, al estilo de los posteriores Huawei Nova.

Así, la app es muy completa, dado que permite el ajuste manual, así como seis modos preestablecidos de disparo para obtener mejores instantáneas de manera automática en determinadas condiciones o con ciertos efectos, como la exposición múltiple, fotos panorámicas o el efecto seda en el agua.

A priori ya puede decirse que la disposición de elementos no es la más cómoda si se pretende disparar con una mano ayudaría tener el botón de cambio de cámara en el lado del disparador por ejemplo, si bien es relativamente intuitiva.

Los fans del desenfoque estarán satisfechos: la cámara destaca en las macro

En cuanto a los resultados, pese a todas estas posibilidades de disparo en tantas condiciones y al estabilizador, donde destaca es en las macro, tanto en baja como en luz abundante. Aquí los fans del desenfoque estarán satisfechos, si bien el mejor resultado se obtiene yendo al ajuste manual para encauzar un enfoque que de manera automática es algo desobediente cuando el objeto está cerca aunque haya contraste. De hecho, la distancia mínima de enfoque es bastante reducida.

A la izquierda disparo en automático, sin lograr que enfoque el candado. A la derecha disparando con todo en automático salvo el enfoque.

Así, la cámara arranca de manera rápida ya sea desde el icono o desde la pantalla de bloqueo. En general resuelve bien con buena luz a nivel de detalle disparando en automático, si bien se dan  exceso de saturación de algunos colores en baja luz y en los contraluces con luz media no suele acertar la toma de luz de manera automática dando sobre y subexposiciones. De lo que más peca es de pérdida de detalle, que no tarda en aparecer en cuanto escasea la luz y ahí se queda corta también en viveza de los colores.

En cuanto a los modos preestablecidos, el de panorámica será necesario si se quiere un disparo así, pero el resto suelen resultar peor que si se ajusta manualmente para obtener el resultado que sea (estelas de luces, seda en el agua, etc.). Normalmente juegan con la velocidad de obturación, pero son poco estrictos en la ISO y en el modo manual puede dejarse al mínimo (ISO 100), reduciendo el ruido. Lo positivo es que en el disparo automático se activan los modos pertinentes, como el nocturno, lo cual ayuda a mejorar el resultado.

Modo de exposición múltiple: simplemente hemos de mover en la dirección y el grado que se desee una vez que se dispare.

El modo manual  permite ajustar los parámetros de disparo a nuestro gusto.

El "grado de belleza" consiste en eliminar detalle, agrandar ojos y pómulos, cambiar el tono de la piel y adelgazar cara

En la cámara frontal se pueden ver los diversos añadidos para "belleza" que dispone ZTE para intentar satisfacer con el resultado ya desde el disparo.

 Aquí hay algo que puede gustar  más o menos: el hecho de que al seleccionar la cámara frontal se abrirá directamente el modo de mejora con cinco grados y no el modo selfie, el que vendría a ser el automático sin añadidos aunque cierto efecto maquillaje tiene por defecto. El que sea mejor o peor, no depende del criterio del usuario. El "grado de belleza" consiste en eliminar detalle, agrandar ojos y pómulos, cambiar el tono de la piel y adelgazar la cara.

Pruebas del modo "mejora" con los grados 1, 3 y 5, yendo de menor a mayor ajuste.

Dejando esto a un lado, en la frontal se aprecia  bastante más la deformación por curvatura de la lente (como ocurre en el iPhone 7) encontrando los elementos cercanos al borde lateral estirados. La pérdida de detalle y las acuarelas son mucho más acusadas de noche, pero de día y con luz media salva bastante bien.

Que el desbloqueo sea cómodo siempre

Como se dice, al hablar del diseño, la posición de algunos elementos será siempre un debate eterno al depender de gustos, costumbres y usos.

¿Dónde está mejor colocado el lector? No hay consenso porque es imposible que lo haya, de modo que cada fabricante toma una determinación y en el caso de ZTE la elección es la parte trasera, bajo la cámara.

De este modo se convierte en la posición más cómoda para desbloquear con el agarre del terminal al caer el dedo índice sobre el lector. Eso sí, asegurar de ponerlo bien plano sobre la superficie porque si no la lectura será insuficiente, obligando a poner el código numérico o el patrón.

 

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Publicado el 14 de January de 2017

En el mercado de los Smartphones siempre está todo por ver, por mucho que haya titanes liderando el tema. Ya pudo verse a Huawei haciéndose el hueco entre la alta gama mundial y su paisana ZTE no se iba a quedar fuera de esa liga. ¿Su última apuesta? El ZTE Axon 7, que tras lanzarse en China se empezó  a ver en Europa y el resto del mundo.

Aunque para algunos es un viejo conocido, ya que pudo catarse  hace unos meses contando las primeras impresiones. Dejando como pendiente sobre todo el cambio de software. Ahora el análisis a fondo. ¿Qué hay de las cinco promesas del ZTE Axon 7 unos meses después de su lanzamiento?

ZTE Axon 7, especificaciones técnicas

ZTE Axon 7

Dimensiones físicas

151,7 x 75 x 7,9 milímetros, 75 gramos

Pantalla

AMOLED 5,5 pulgadas. Corning Gorilla Glass 4

Resolución

1440 x 2560 píxeles (unos 538 ppp)

Procesador

Qualcomm MSM8996 Snapdragon 820

Núcleos

2 x 2,15 GHz Kryo + 2 x 1,6 GHz Kryo

Gráfica

Adreno 530

RAM

4 GB

Memoria

64 GB (ampliables con microSD hasta 256 GB)

Versión software

Android Marshmallow 6.0.1

Conectividad

4G, Bluetooth 4.2, Wi-Fi a/b/g/n/ac, NFC, USB tipo-C

Cámara trasera

20 megapixels, f/1.8, OIS, flash dual LED
Video 2160p@30fps, 1080p@30/60fps, 720p@240fps

Cámara delantera

8 megapíxeles, f/2.2, 1080p

Otros

Lector de huellas
Dolby Atmos
Carga rápida

Batería

3.250 mAh (no extraíble)

La tendencia por el metal y las curvas se ha mantenido durante estos años y no parece que vaya a cambiar.

Más o menos desde el Huawei Mate 7 se ha ido asentando ese diseño de cámara y lector centrales, con bandas en extremos superior e inferior y variando en curvatura y acabado del metal, y es el que también se muestra en el Axon 7.

Lo especial de este móvil no es quién sea el colaborador, sino que está muy bien acabado y que hace muy cómodas las 5,5 pulgadas incluso para los de manos pequeñas.

Con el fin de diferenciarse y aportar un reclamo para quienes tienden a escrutar diseño y construcción, algunos fabricantes buscan reclamos y en el caso del Axon 7 era la curvatura m3 de la cual ya, se hablado en la anterior ocasión.

Así, el móvil está construido en unibody de metal con un frontal muy bien aprovechado por altavoces, pantalla (72,2%) y un marco justo para botones táctiles (los cuales esta vez están más fijos y ya no bailan tanto, como en las primeras impresiones). A la altura de éstos quedan las bandas de la antena que marcan los extremos superior e inferior y en la parte trasera, además de cámara y lector de huellas, no faltan logotipo, símbolos y el recordatorio del Dolby Atmos, de lo cual se hablará después.

El cristal no sobresale y el borde curvado termina en un bisel, teniendo un borde en semiesfera que lleva a la ligera curvatura de la parte trasera (es plano, pero la hay en los laterales), estando los botones físicos en un lateral a una altura correcta.

Lo dicho, es un terminal muy cómodo, si bien el uso con una mano quedara limitado a la longitud del pulgar, con el agradecido añadido de que no resbala y que es bastante ligero.

En resumen, ZTE lo ha hecho muy bien aquí. No es necesario ningún reclamo estelar cuando se consigue compactar un tamaño muy popular cuando otros rivales directos ni se acercan, sin dejar de lado el miliamperaje.

En cuanto a lo acertado de la posición del lector de huellas es como la de los altavoces: más allá de la estética dependerá del uso, pero a fondo de ambos elementos, se habla más adelante.

Pantalla: que no falten colores y negro AMOLED

El Axon 7 se sube al tren de la resolución QHD con 5,5 pulgadas de un panel AMOLED con 538 píxeles por pulgada. Tanto la resolución, como el brillo, como la viveza de los colores quedan patentes ya en el inicio del sistema.

Aquí ZTE ha tirado de saturación en el límite justo para que no moleste ni se eche en falta, acertando también en la temperatura que viene por defecto (aunque puede ajustarse tanto ésta como la saturación en tres grados distintos).

Buen resultado en general aquí también, con resolución de sobra, el aprovechamiento del frontal comentado antes; buena visibilidad a pleno sol, bien en ángulos de visión y sensibilidad táctil. Poco que objetar, salvo que el brillo automático baila un poco cuando se pasa a un ambiente más oscuro (tarda en ajustarse un poco, pero no es molesto) y hay algo de exceso de sharpening (exageración del realce, sobre todo en textos sobre fondo claro).

Se echa en falta que haya una iluminación en los botones

Como se cuenta en las primeras impresiones, el brillo máximo es de 319 nits, que aunque queda por debajo de otros con paneles similares como el Samsung Galaxy S7 Edge (en Display Mate registraron hasta 855 nits) es más que suficiente a plena luz del día.

Lo que sí se echa en falta es que haya una iluminación en los botones; éstos están xerografiados sobre el borde, de modo que si está oscuro o de noche no hay nada que indique dónde están, lo cual penaliza bastante la experiencia.

Rendimiento: que no falte potencia

Si bien ya se ven móviles con el Snapdragon 821, el ZTE Axon 7 no monta lo último pero se queda en un nada modesto Snapdragon 820 acompañado de 4 GB de RAM. Sobre el papel esto pinta muy bien y también en la práctica, dado que ya con el software actualizado se ha podido comprobar que el teléfono va fluido tanto en transiciones como en la visualización y carga de apps.

No se ha encontrado retrasos en cargas o aperturas

Sólo se han encontrado algunos cierres inesperados, si bien dado que ha sido anecdótico y en un par de apps no puede descartarse que sea por un comportamiento errático de éstas (Snapchat, en su tónica habitual en Android, tampoco va fluida con esta configuración).

Por otra parte no se ha encontrado retrasos en cargas o aperturas, si bien un mínimo lag casi imperceptible al abrir carpetas o alguna app más pesada. Tanto en multimedia como en apps de exigencia gráfica como videojuegos el móvil está a la altura, siendo de hecho una muy buena opción.

Para quienes se guíen por los benchmarks, el ZTE Axon 7 obtiene 102058 en AnTuTu. No queda por encima de otros equipos con configuración parecida, de hecho es el que menor puntuación obtiene en la mayoría de tests.

ZTE Axon 7

Samsung Galaxy S7 Edge

LG G5

HTC 10

OnePlus 3

AnTuTu

102058

115487

125499

129634

137155

Geekbench (single core/multicore)

2183 / 4226

2071 / 5806

2227 / 4137

2354 / 5338

2235 / 4781

Vellamo (browser/metal/multicore)

4047/3412/2740

5368/2696/3137

4241/3357/3513

4876/3301/3672

5320/3587/3511

3D Mark (Ice Storm Unlimited)

19854

23186

27800

26955

29912

PC Mark

5409

5906

5811

5663

6805

 

499

Publicado el 16 de January de 2017

Doble cámara, mitad de argumentos para usarla

Al igual que lo visto con el P9, el Honor 8 repite doble cámara, ambas de 12 megapixels. Esta vez,  no han metido a Leica en el ajo y no hay ningún tipo de certificado a la vista. Sin este acuerdo, se queda fuera también el diseño de interfaz estilo Leica observado con el P9, que le daba un aspecto old-school bastante agradable.

La cámara del Honor 8 es capaz de grabar vídeo Full HD (nada de 4K). Eso sí, lo hace en hasta 60 fotogramas por segundo, por lo que pode captar mejores clips de escenas en movimiento. Si se baja la resolución a 720p, es posible grabar en 120 fotogramas por segundo como máximo, otros llegan hasta 240.

Cuenta con enfoque mixto, por contraste y láser, donde funcionan ambos a la vez para ajustar mejor y supuestamente más rápido el enfoque de las escenas. La realidad es que el Honor 8 queda lejos de ser una cámara con enfoque rápido, sin ser malo. Su flash es de doble tono, para compensar las capturas nocturnas blanquecinas, normalmente a personas.

Tanto en la toma de fotografías como el de vídeo cuentan con un modo Profesional, que permite elegir todos los ajustes habituales en una cámara avanzada de forma independiente. Este modo permite desbloquear al completo el potencial de la cámara, y que sea el usuario quien haga uso de ella.

Además, el Honor 8 tiene modos interesantes, ya vistos en algún modelo anterior, como el de light painting, que permite dibujar en el aire con la luz. Es curioso también ver qué es posible conseguir con un teléfono, no demasiado avanzado en cámara, cuando está permitido jugar con él y no es únicamente un point & shoot.

El Honor 8 multitud de opciones fotográficas, demasiadas. Eso llega a resultar confuso e incómodo, llegando a parecer que están desordenadas

La interfaz de la cámara es similar a las que pueden apreciarse en el resto de teléfonos de Huawei. Tiene multitud de opciones y en general es cómodo acceder a ellas, de no ser porque tiene demasiadas y eso llega a resultar confuso e incómodo, llegando a parecer que están desordenadas.

Son demasiados los modos de disparo, así como añadidos innecesarios como stickers a lo Snapchat o filtros, modos para comida o 'belleza'. En general, gusta más una foto original fiel a la realidad y emplear  todos estos efectos con aplicaciones de terceros a posteriorior.

Cámara dual

Vistas las capturas como cámara 'convencional', queda claro hasta dónde es capaz de llegar este Honor 8. Este resulta un punto donde casi cualquier móvil es capaz de alcanzar unos resultados eficientes en situaciones fáciles, por tanto el margen de mejora se reduce al resto.

Cuesta justificar una segunda cámara cuando todavía hay tanto espacio para mejorar una primera simplemente optando por un mejor sensor

Al final, el modo de enfoque acaba siendo algo parecido al modo comida, que puede que no se utilice más allá de los primeros días —y si eso—.los resultados son los que veis más abajo: si la escena es simple será algo curioso y sorprendente —al menos las primeras veces—; si no lo es será un completo desastre.

La premisa es buena: con los móviles no se consigue el nivel de desenfoque que suelen verse en las cámaras réflex. Además, su apertura es fija y no es posible jugar con ella, por muy manuales que sean los controles. Así, se busca crear ese desenfoque de forma artificial, desde f/16 (prácticamente todo enfocado) a f/0.95 (alto nivel de bokeh o poca profundidad de campo para resaltar solo una zona).

Esto se hace de forma automática cuando se selecciona  el modo de doble cámara: toma varias imágenes a distintos enfoques y recoge información de profundidad de nuestra escena. A posteriori es cuando será posible  elegir si cambiar el punto de enfoque o acentuar la apertura 'simulada'. En general, las escenas con bordes complejos tendrán un resultado demasiado artificial: lo contrario de lo que se busca. Sin embargo, cuando se enfoca  a una persona o sujeto redondeado, el efecto está muy conseguido.

Este Honor 8 merece algo más que EMUI 4.1

El Honor 8 llega con Android 6.0 (Marshmallow), la penúltima versión disponible. Y prácticamente en todos los teléfonos que se siguen lanzando con el sistema de Google. No por eso está mal, es una versión ya muy madura y estable. Realmente, lo sorprendente sería ver Android 7.0, solo disponible de momento en el LG V20 y los Nexus de Google.

EMUI es a Huawei lo que Touchwiz a ha sido a los Galaxy de Samsung durante muchos años: lastre. No es una capa muy intrusiva, pero es poco atractiva y lleva años estancada en lo que es.

En esencia, tiene una personalización que quizás sea demasiado 'asiática' por aquí, con muchos puntos en común con MIUI de Xiaomi. Quien haya probado ambas, sabrá de lo que se habla: escritorio sin cajón de aplicaciones, apiladas en carpetas, panel de notificaciones partido (interruptores y notificaciones no comparten el mismo espacio).

Pero Huawei sigue todavía preinstalando demasiadas aplicaciones. Una propia carpeta para juegos, donde pueden encontrarse varios completamente instalados. De hecho pueden 'desinstalarse' aunque no será posible recuperar el espacio, se quedan ahí para que en caso de formatear el teléfono vuelvan a su sitio. Una pena que un teléfono de 32GB llegue con tan solo 22.5GB disponibles al usuario.

Hay  muchas utilidades también, y  temas para 'personalizar' el teléfono. Lo cierto es que ojeándola lo mejor que se ocurre es instalar otro lanzador de aplicaciones (Nova, por ejemplo) y ponerle un pack de iconos que os guste (Moonshine, quizás). O, al menos, dedicarle unos minutos a organizar los iconos del escritorio para evitar lo peor: el caos.

En general Huawei se está distanciando cada vez más de la palabra Android. Ya ni siquiera lo pronuncian en sus presentaciones. No sería un mayor problema, de no ser porque en su intento por diferenciarse del resto convierten la usabilidad de los teléfonos en algo más complejo de lo que ya es a veces.

En el Honor 8 tienen rediseñados los ajustes, escondiendo en una carpeta de 'avanzados' muchos de los habituales, con redundancias y aplicaciones encubiertas en secciones tan básicas como el almacenamiento y la batería.

Simplificar la experiencia y que reduzcan los iconos, secciones y aplicaciones preinstaladas a lo mínimo imprescindible. Y siempre bajo el criterio de que aporte valor al usuario

Se echa en falta una vuelta lo básico. Simplificar la experiencia y que reduzcan los iconos, secciones y aplicaciones preinstaladas a lo mínimo imprescindible. Y siempre bajo el criterio de que aporte valor al usuario. ¿En qué momento han decidido que Puzzle Pets es algo relevante para sus usuarios?

Algo interesante que encontrado  en el Honor 8 es el botón dedicado y programable. En la pasada edición se encontraba en forma de botón dedicado, y ahora viene incluido en el propio sensor de huellas, que ahora se puede clicar.

Hay tres pulsaciones posibles:  una pulsación para abrir la cámara (una vez allí, otra para disparar), dos pulsaciones seguidas para hacer una captura de pantalla y mantener pulsado para ir directamente a Google Now.

El Honor 8 llega con su propia —y muy básica— aplicación a lo Fitbit, con cuantificación de pasos y a partir de ahí estimación de distancia y calorías quemadas. Hace seguimiento del peso y permite  registrar ejercicios —de momento correr, andar y bici— mediante GPS, e incluso establecer un objetivo por tiempo, distancia o calorías quemadas. Eso sí, al ir en el propio móvil, se pierden  los pasos que hacemos en casa.

Honor 8, la opinión de Xataka

El Honor 8 es sin duda un gran teléfono. Habla fuerte y claro: Huawei ya no es un quiero ser. Huawei ya es. Con él se nota que no solo saben hacer teléfonos más asequibles que el resto, o con un diseño industrial cuidado al detalle. Saben hacer ambas cosas a la vez.

Y lo hacen aportando valor en hardware al usuario, más allá de rendimiento puro y duro, que es por donde atacan muchos. Aunque a algunos hubiera gustado ver una generación más agresiva, por ejemplo, a nivel gráfico. Dispone de un sensor de huellas dactilares que es de lo mejor del mercado. O la doble cámara, para quien se sienta atraído por ella. O el altavoz, de muy buena calidad. Y sin perder el soporte dual SIM.

El Honor 8 se porta genial con todo tipo de aplicaciones, con memoria de sobra y procesadores de sus gamas más altas. Una pena que se caliente más de lo deseable o que la batería no sorprenda.

Otra pena es que se pierda algo el foco con una personalización sobre Android que no está a la altura, aportando realmente poco, o una cámara que por colgarse el cartel de innovadora deja atrás un rendimiento más exigente para el día a día, los atardeceres y las fotos nocturnas.

PUNTUACIÓN EN BASE A 10.

Diseño 8.75

Pantalla 7.5

Rendimiento 8.5

Cámara 8

Software 7.25

Autonomía 8

A favor

  • Fácilmente el mejor sensor de huellas es éste
  • Diseño cuidado al detalle
  • Sonido claro y potente
  • La bandeja SIM/microSD
  • 32 GB de interna y 4 de RAM

En contra

  • La trasera se resbala con facilidad
  • La cámara merece más, pese a ser dual
  • EMUI está todavía en deberes pendientes
  • Se calienta con facilidad
  • Se espera algo más de autonomía, aunque tenga carga rápida

 

 

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Publicado el 14 de January de 2017

Honor recupera su propio lenguaje de diseño

Huawei ya no quiere ser un fabricante más que hace productos muy buenos. Con el Honor 8 lo demuestra: ya está a la altura del mejor en diseño industrial. Se siente y se toca. La atención al detalle es enorme.

El Honor 8 recupera el lenguaje de diseño estrenado con el Honor 6. En la pasada iteración decidió probar por el camino de la línea Mate, con un cuerpo completamente metálico y más anguloso en general. Ahora, con su perfil más redondeado, es muy cómodo tanto en mano como de utilizar.

De nuevo con dispositivos Huawei, quizás toma demasiados elementos prestados del iPhone: si, se le observa de medio perfil, en su parte superior, es fácil confundirlo con uno. También en la disposición de elementos abajo: jack, puerto de carga y altavoces tras unos grandes orificios en línea.

Metal y cristal. Son los materiales de la gama alta. No busque más. En este terminal llegan dando una sensación de robustez tremenda. El teléfono se siente sólido, incluso algo pesado para su tamaño. Con sus 153 gramos de peso, está solo 4 por debajo del Galaxy S7 Edge, que cuenta con una batería (3.600 mAh) y pantalla mayor.

En lo demás, llama la atención el trabajo sobre el cristal. Delante y detrás, con bordes redondeados o 2.5D. Esto hace parecer al panel mucho más cercano al borde del dispositivo, ya que acaba donde comienza la curva.

Además, desde Honor hacen publicidad de un nuevo proceso "artesanal" sobre el cristal trasero, pulido en hasta 15 capas para dar un efecto 'llamativo' a los reflejos. A nivel personal, recuerda bastante a lo visto en el S7 Edge; pero es innegable que añade cierto 'efecto wow' al teléfono.

Es ese mismo cristal plano en su parte trasera el que, sin ningún saliente, convierte al Honor 8 en el teléfono muy resbaladizo. En mano no es un problema, pero resulta hasta peligroso al apoyarlo en superficies también lisas. Según experiencias con él, basta con que la superficie no sea perfectamente horizontal para que el teléfono se acabe deslizando a costa de pequeñas vibraciones, el propio sonido del móvil o incluso su cargador. Esto último no es casual que haya ocurrido con el móvil.

Es por ello que Honor 8 es sinónimo de que es preciso  "comprar una funda, y hacerlo  rápido". También, por la parte que le toca a la suciedad y las huellas que se marcan en el teléfono. Aunque es curioso, cuanto más tiempo de uso menos parece ensuciarse.

Es de suponer  que, además, se notará menos en el modelo blanco. También es habitual en este tipo de teléfonos que los arañazos inunden su parte trasera, así lo han reportado algunos usuarios con éste.

Es también en su parte trasera donde puede apreciarse  el sensor de huellas dactilares, que tan bien le ha funcionado a Huawei desde el Mate 7.

Sin duda es una de las tecnologías que más ha hecho por su seguridad últimamente. Ahora todos bloquean el móvil. Para muchos el uso  de un S7 Edge a diario, desde hace ya unos cuantos meses, acostumbrase  al sensor de huellas en la parte trasera ha sido muy fácil.

Entre lo poco que le falta a este Honor 8 en materia de diseño es la resistencia al agua, con la que Huawei todavía no se ha atrevido. No obstante se asegura  que llegará pronto. Tampoco valdría apostar  por que la incluyan en un teléfono 'súper gama media' como este, inmediatamente tras estrenarla.

La pantalla a seguir de cerca para la gama media es ésta

5.2 pulgadas es el último estándar en pantallas de móviles. Salvo Apple, son muchos los fabricantes que ponen en esa diagonal (o muy cerca) la base de sus teléfonos de referencia.

De Sony a Samsung, pasando por HTC. Para otros, 5.2 ya se merecen el apellido 'mini'. Aunque la preferencia suele apuntar a teléfonos grandes, es un tamaño adecuado, con espacio más que suficiente para pasar mirando las varias horas de utilización del teléfono en el  día.

Su tecnología es IPS, en resolución Full HD (1.920 x 1.080 puntos). Se trata de la mejor decisión que ha podido tomar aquí Huawei. Una buena resolución (424 ppi), en un buen tamaño con una tecnología muy madurada y decente. Y es que las pantallas ya no son lo que eran: son varias veces mejores.

Hoy en día casi cualquier terminal tiene acceso a un panel que llegue a un buen compromiso en términos de rendimiento. El Honor 8 entra en ese club cómodamente en lo básico: muy buenos colores, ángulos de visión e incluso brillo máximo.

Pero también en lo no tan básico. Hay dos detalles que a menudo se escapan. Se trata de la cercanía del cristal al panel LCD, que genera una buena sensación cuanto menor es; y la propia latencia desde que se pulsa la pantalla hasta que el teléfono procesa esa pulsación. Muy a menudo van de la mano y en este caso no suele ser una excepción.

En el Honor 8 puede encontrase  un cristal bastante pegado al panel, y muy firme. No se nota plasticoso, sino que mantiene la sensación de robustez  apreciada en todo el teléfono. Además, completa con una latencia táctil muy baja, por lo que será más cómodo (o simplemente posible) escribir a toda velocidad. Realizar tareas como un simple scroll también se notan más naturales con latencias bajas.

Un fallo ahí se percibe a menudo como un rendimiento tirando a pobre, aunque tengamos dentro el mejor de los procesadores disponibles. Se ha criticado este apartado anteriormente, también en teléfonos de gama alta de Huawei, y es sin duda una buena noticia.

Es en materia de representación del negro donde esté tipo de pantallas flaquea con respecto a rey: la tecnología OLED. En el Honor 8 sí aparecen negros que blanquean con el ángulo de inclinación, algo completamente normal.

No queda claro, eso sí, si la protección en los cristales viene de Corning. Huawei ha reconocido que en algunas de las versiones, dependiendo de la región, sí cuentan con Gorilla Glass 4.

Mucho músculo y propio, también para Honor

Por el camino que lleva recorrido últimamente, Huawei sigue avanzando a paso firme. Recientemente pudo verse como le pisa los talones a Samsung en España, donde está a punto de alcanzarle en ventas. Lo hace además con mucha tecnología propia: nada de comprar todos los componentes a otros y hacer el mismo teléfono pero con distinto diseño.

Sucede con los procesadores. Su división HiSilicon lleva ya unos años produciendo procesadores con diseños licenciados de ARM. Esto les permite alcanzar un muy buen rendimiento y, más importante: reducir costes. El Kirin 950 insertado dentro del Honor 8 es idéntico al que incluido en el Mate 8. Básicamente es el mismo que el 955 del P9, simplemente estos son una selección (bineado), de las unidades con mejor rendimiento energético y que alcanzan, por tanto, mayores frecuencias manteniendo el consumo a raya.

De esta forma, el Kirin 950 es un procesador de ocho núcleos en configuración big.LITTLE. Cuatro funcionarán a pleno pulmón para tareas de alto rendimiento (Cortex A72 hasta 2.3GHz, en el Kirin 955 llegan hasta los 2.5GHz), mientras que otros cuatro ahorrarán batería con tareas más sencillas (Cortex A53 hasta 1.8GHz). Con referencia siempre al de 64 bits y 16 nanómetros, fabricados con el proceso FinFET+ de TSMC.

Se incluye también en el chipset el coprocesador i5, otra pequeña unidad de cómputo que se encarga de tareas todavía más sencillas y que tengan que estar funcionando por largos periodos de tiempo.

Son, por ejemplo, la reproducción de música o el control de los sensores que mieden la actividad física. Por último, completan con una poderosa Mali T880 de cuatro núcleos (bien, pero también podrían ser más), 4GB de RAM LPDDR4 y 32GB de memoria interna.

Históricamente, Huawei se ha quedado atrás en potencia gráfica. El Kirin 950 fue un muy buen salto adelante con esa Mali T880 MP4, aunque se desea  más y queda mucho recorrido hasta la cima.

Existen  por tanto los ingredientes suficientes para hablar de un súper gama media aquí: alto rendimiento (sobre el papel, de momento), y venta principalmente online.  Todavía le falta un paso para competir con la gama más alta en materia de rendimiento, y por supuesto pasa por no llegar con un chipset de casi un año de vida.

Históricamente, la mayor pega de los chipsets HiSilicon ha sido su potencia gráfica, a menudo muy limitada. El Kirin 950 fue un muy buen salto adelante con esa Mali T880 MP4, pero todavía se encuentra bastante por detrás de los grandes referentes del mercado. De aquí a los 12 núcleos del Exynos 8890 del Galaxy S7, todavía hay un trecho: su rendimiento gráfico es entre dos y tres veces superior. Por supuesto no son resoluciones QHD con las que lidiar, lo cual es un punto para este Honor.

Honor 8
Kirin 950

Honor 7
Kirin 935

Huawei P9
Kirin 955

Galaxy S7
Exynos 8890

Antutu 6+

94.000

49.500
(
Antutu 5)

97.400

112.900

Geekbench
(Single/Multi)

v4: 1.715 / 5.376

v3: -

v3: 1.779 / 6.491

v4: 1.879/5.403

Vellamo:
- Chrome
- Metal
- Multicore

3.336
2.991
3.491

2.853
1.410
2.015

-
2.861
-

6.434
2.944
3.389

GFX Manhattan 3.0 1080p Offscreen

13 fps

28 fps

3DMark:

- Slingshot 3.1
- Ice Stor Ultd.

951
19.985

-
11.722

643
-

1.906
28.800

PCMark Workbench

6.558

7.275

4.940

Memoria

Interna:
184MB/s lectura
104MB/s escritura
RAM: 6.260 MB/s copia

Interna:
278MB/s lectura
37MB/s escritura
RAM: 16.990 MB/s copia

PCMark Battery

8 horas 25 minutos

En los datos anteriores se puede apreciar  que, el rendimiento de este teléfono es bueno, aunque flaquea en algunos apartados como el gráfico que adelantábamos frente a otros gama alta. Sorprende bastante gratamente eso sí que sea capaz de competir de cerca con el Galaxy S7 en velocidad de memoria instalada. Eso repercute directamente en el uso del terminal, todo cargará antes.

En general, el Honor 8 funciona bastante bien sobre Android 6.0 Marshmallow. Se mueve muy fluido, aunque tiene algo de truco. Al igual que Apple, Huawei ha decidido poner aquí transiciones algo más lentas de lo que el teléfono es capaz en muchos escenarios. De esta forma, cuando algo 'tarda', los usuarios no se enteran porque están viendo la transición a la que están acostumbrados. Digamos que estabiliza los tiempos de carga, alargando los más cortos para que los más largos no lo parezcan tanto.

Con una batería de 3.000 mAh, esperaba una batería capaz de llegar sobrada al día de uso intensivo. Lo hace, pero justo, e intenta compensar con la carga rápida.

Con su batería de 3.000 mAh, que es básicamente la línea de entrada para cualquier teléfono que se precie en Android, podría esperarse una batería algo superior. Más cuando el teléfono cuenta con procesadores y ayudas por software que favorecen el ahorro energético. Desafortunadamente, no es así. No hay gratas sorpresas, y el teléfono se queda en un día de batería, sin más.

El resultado del uso al analizar  el teléfonos es idéntico al que tendría en un teléfono convencional. Todas las aplicaciones que suelen utilizarse, con redes sociales, mensajería, alguna foto y reproducción de música. Además, de algún accesorio Bluetooth emparejado. En ese escenario, no se han sobrepasado las 3h y media de pantalla activada en ninguna jornada, bien porque se acababa el día o porque tenía que resultara preciso volver a cargarlo.

Este uso es, por supuesto, muy intensivo. Seguramente haga el día para muchos, pero no se trata de una maravilla.  Eso sí, el Honor 8 viene con carga rápida y su cargador de 18w (con el nuevo USB C) puede ser la salvación para el resto. Con él, el teléfono se carga de 0 a 25% en 13 minutos y medio. En una media hora, estará al 50%.

El teléfono se caliente con relativa facilidad. Pasando los propios benchmarks, la temperatura alcanza los cuarenta grados con facilidad. Claro que, eso no es uso real. Lo que sí es uso real es que al menos en un par de ocasiones el teléfono se calentó demasiado, llegando a acercarse al umbral del dolor: según los termómetros internos, la CPU llegó a los 60ºC y la batería a los 47ºC.

El sonido del Honor 8 es muy bueno, potente y con buenos graves.

Algo de lo comentado más arriba son los grandes orificios para altavoces en su parte inferior, similares a los del iPhone. No queda ahí, y los paralelismos llegan hasta la calidad: el altavoz en el Honor 8 es muy bueno. Volumen suficiente, y con unos bajos agradables que se alejan y mucho del típico sonido enlatado de Smartphone. La experiencia en este sentido ha sido muy buena, por encima del Galaxy S7 de Samsung y similar al teléfono de Apple.

Otra de las tecnologías propias de Huawei son, por supuesto, sus antenas. Como proveedores de las grandes operadoras. En este sentido, no hay de qué preocuparse. Eso sí, la única SIM con 4G/LTE es la primera. La que comparte ranura con la microSD se queda en 3G.

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Publicado el 14 de January de 2017

Honor está cerca de cumplir un par de años como marca 'independiente' de Huawei en Europa y, por tanto, España.

Se trata de dispositivos con tecnología algo más asimilada, venta exclusiva online.

Lo celebra con el Honor 8, su nuevo teléfono de referencia, llega ahora con un diseño mucho más trabajado y en calidad de materiales y hardware mucho más alta, a la altura de los terminales de referencia de la propia Huawei.

Dos años después de probar a fondo el Honor 6, toca nuevo turno para Honor. ¿Qué ha cambiado en este tiempo?

El Honor 8 llega en lo que parece el tamaño estándar de pantalla en teléfonos Android. 5.2 pulgadas de diagonal, en tecnología LCD y resolución Full HD. Resolución más que suficiente y que solo unos pocos se han atrevido a cruzar, la mayoría de las veces para salvar la pérdida de resolución del Amoled en pantallas Pentile.

En el interior se muestra el hardware ya visto con el Mate 8, teléfono de referencia de Huawei, ligeramente vitaminado incluso. En este caso vuelve el procesador Hisilicon Kirin 950 de ocho núcleos con 4GB de RAM, giga arriba. Se trata de una configuración big.LITTLE de cuatro núcleos Cortex A72 (alto rendimiento a 2.3GHz) y otros cuatro A53 para bajo consumo, siempre de 64 bits.

Este ejemplar se completa con una GPU de alto rendimiento, Mali T880. Es el mismo diseño de núcleo gráfico visto en el Galaxy S7, eso sí, con la diferencia de que éste monta cuatro núcleos y el de Samsung llega a la docena.

Completa además la capacidad interna de 32 GB (única versión en España) con una ranura que es una de las mejores cosas que hace Huawei: las bandejas para la SIM. El Honor 8 es un teléfono dual SIM o con ranura para microSD según se prefiera. Basta con quitar la SD y se tiene en las manos el teléfono perfecto para viajar.

Otra gran baza de Huawei en sus dispositivos es el lector de huellas dactilares. No es algo nuevo: llevan ya varios años sumando enteros con la experiencia en ellos. Esta vez se olvidan del botón extra personalizable mostrado en el Honor 7, pero se incluye en el propio sensor de huellas, que ahora se puede clicar.

Huawei no solo insiste con tecnología ya bien amortizada. Crear buenos teléfonos y superar al resto es difícil compitiendo únicamente en cifras.

De esta forma llega la doble cámara que en Huawei descorcharon con el P9, novedad con tan solo unos meses de vida que llega a Honor, el hermano pequeño del gigante chino. El enfoque se repite: conseguir un mejor bokeh que resalte las fotos.

En el apartado de conectividad viene también completo. No falta esta vez NFC, WiFi ac y de doble banda, Bluetooth 4.2 o LTE 4G Cat 6. O lo que es lo mismo, con máximos de 300 y 100 Mbps de bajada y subida respectivamente.

El portafolio de Honor avanza en características, básicas y no básicas. Es normal que, recogido el reconocimiento de sus usuarios vaya llegando el momento de hacer caja. Se trata de la misma estrategia que sigue OnePlus, Samsung e incluso Apple.

 

HONOR 8

   

Tamaño

145.5 x71 milímetros

Grosor

7.5 milímetros

Peso

153 gramos

Pantalla

IPS de 5.2 pulgadas con cristal 2.5D

Resolución

Full HD 1.920 x 1.080, 424 ppp

Procesador

Octa Core Hisilicon Kirin 950, 16nm
4x Cortex A72 @2.3GHz + 4x Cortex A53 @1.8GHz

Procesador gráfico

Mali T880, cuatro núcleos

RAM

4 GB LPDDR3

Memoria

32 GB con ranura nanoSIM/microSD (a elegir) de hasta 2TB
(Máximo disponible actualmente 256GB)

Versión

Android 6.0 (Marshmallow)

Conectividad

WiFi 802.11ac 2.4 y 5 GHz
Bluetooth 4.2 Low Energy
LTE Cat 6

Cámara Trasera

Dual de 12 megapixels con flash dual

Cámara Delantera

8 megapixels de foco fijo

Batería

3.000 mAh (no extraible)

Otros

Disponible en colores negro, azul y blanco
Dual SIM sin microSD, 4G y 3G
Sensor de huellas USB C (2.0) Puerto infrarrojos

avatar.etm
Lázaro
13.01.2017
Se que hay una pagina web con dirección ddc-mobile.com pero yo no tengo internet.
mostread.etm
CONCURSO ENTUMOVIL

Los servicios entuMovil, de la División Habana, pertenecientes a la empresa Desoft, convocan a todos los usuarios de la telefonía móvil a participar en el concurso de pronósticos con motivo del cierre de la edición 56 de la Serie Nacional de Béisbol.

El certamen consiste en la siguiente y única pregunta: ¿Qué equipo será el GRAN CAMPEÓN de la Serie 56 del Béisbol Cubano?

(CANDIDATOS)

-      CAV

-      GRA

-      MTZ

-      VCL

Se seleccionarán cinco (5) ganadores, escogidos mediante sorteo entre todos los participantes que acierten en la respuesta correcta, y recibirán como premio: una tarjeta de recarga de $5.00 CUC, además de un artículo asociado al béisbol.

Para participar (los usuarios de la telefonía móvil) deberán enviar un SMS al 8888 con el texto EVENTO PELOTA seguido de las SIGLAS del equipo que considere será el CAMPEÓN de la 56 SNB cubano.

Ejemplo: EVENTO PELOTA CVA

El concurso cierra el día anterior a la fecha en que pudiera definirse el CAMPEÓN. Y los concursantes ganadores se darán a conocer dentro de las 72 horas posteriores a la definición del GRAN CAMPEÓN.

Los 5 concursantes que resulten ganadores recibirán la notificación automáticamente a través de un SMS.

entuMovil ¡Contigo a toda hora! Para más información, recomendamos a los usuarios de la telefonía móvil visitar el sitio www.entumovil.cu o enviar, gratis, un SMS al 8000 con el texto SIGUEME. Y para aclarar dudas: 7 8323501

¡Acércate, participa y gana!